viernes, 7 de octubre de 2016

1 de octubre, día de Santa Teresa del Niño Jesús

1 de octubre, día de Santa Teresa del Niño Jesús


Hoy, 1 de octubre, conmemoramos a Santa TERESA del NIÑO JESÚS, Doctora de la Iglesia.

SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS (1873-1897) nació en Alençon, en Normandía, al norte de Francia, en el seno de una familia católica numerosa.

Marie Françoise Thérèse Martin, conocida también como Santa Teresita del Niño Jesús, fue la novena de la prole familiar de Martín y Celia Guérin, relojero y costurera, ambos beatificados en 2008.

De los nueve, los dos hombres y dos niñas fallecieron de muy pequeños. Y de sus cuatro hermanas que sobrevivieron, tres fueron religiosas, y un modelo a seguir para Teresita.

De niña fue más bien débil y propensa a enfermarse, pero entonces tuvo la desdicha de perder a su madre a los cuatro años de edad. Entonces Martín tomó la decisión de mudarse a Lisieux con sus hijas.

Desde entonces, Santa Teresita dio muestras de una religiosidad muy particular; al recibir la Primera Comunión en 1883, su devoción y sus oraciones a la Virgen María y a la “sonrisa de la Madre de Dios” la curaron milagrosamente de una grave enfermedad.

Inspirada en el amor al Niño Jesús, a los 13 años de edad pretendió ingresar con las carmelitas de Lisieux, al igual que sus hermanas Paulina y Marie, sin embargo esto no fue posible por su corta edad.

Con motivo del Jubileo del papa León XIII, Martín decide ir en peregrinación a Roma, y lleva consigo a Teresita. Cuando el Sumo Pontífice pasó por donde ellos estaban para darles la bendición, de pronto ella alzó la cabeza para preguntarle si sería posible que al año siguiente pudiera entrar con las carmelitas.

Sorprendido ante la determinación de la niña, el papa le respondió que sí, si ésa era la voluntad de Dios. Esta experiencia se tradujo en una mayor devoción, y finalmente el 9 de abril de 1888 es admitida con las Carmelitas Descalzas de Lisieux.

A pesar de su frágil salud, siempre fue su deseo ofrecer su propio sufrimiento como sacrificio. Fue la madre superiora quien la nombró Teresa del Niño Jesús, en honor de Santa Teresa de Ávila, y también quien al ver sus sufrimientos la llamó cariñosamente Teresita.

En 1893 fue nombrada asistente de la institutriz de novicias, pero pronto fue ella quien se encargaba de la formación de éstas.

Santa Teresita del Niño Jesús les hablaba del “pequeño camino” para llegar a Dios que es la sencillez del alma. Esto se traduce, por ejemplo, en conservar el buen humor ante las adversidades que no podemos remediar.

Una dura prueba para ella fue la muerte de su querido padre en 1894, pero esto sólo afirmó su santidad. Y además habría de soportar una prueba más terrible, pues enfermó de tuberculosis.

Los últimos años de Santa Teresita del Niño Jesús fueron de horribles penares a causa de su padecimiento. Sin embargo esto no la arredró, sino que la movió a escribir apuntes autobiográficos y pensamientos religiosos.

Finalmente, a los 24 años de edad falleció Santa Teresita, con un crucifijo en la mano y expresando su amor a Dios en sus últimas palabras.

Su libro Historia de un alma fue todo un éxito de la literatura edificante a principios del siglo veinte, traduciéndose casi de inmediato a muchas lenguas.

Santa Teresita del Niño Jesús fue canonizada en 1925 por el papa Pío XI. El papa Juan Pablo II la proclamó Doctora de la Iglesia en 1997.

SANTA TERESA DEL NIÑO JESÚS nos enseña el valor de la inocencia y la simplicidad.

30 de septiembre, día de San Jerónimo

30 de septiembre, día de San Jerónimo


Hoy, 30 de septiembre, conmemoramos a San JERÓNIMO, Doctor de la Iglesia.

SAN JERÓNIMO (¿342?-420) nació en Estridón, Dalmacia, la actual Štrigova, en Croacia, en el seno de una familia de cristianos pudientes.

Desde niño, Sofronio Eusebio Jerónimo daba ya muestras del fuerte carácter que le sería propio toda la vida. Estudió en Milán y en Roma, con notable curiosidad por todos los ámbitos del saber.

Al principio, San Jerónimo se sentía más atraído por la lectura de filósofos como Platón o de retóricos como Cicerón, pero según la tradición un ángel se le apareció en sueños cambiándole los libros que sostenía en las manos por las Sagradas Escrituras.

A partir de entonces, la Biblia estuvo siempre en el centro de su vida. Transformado, San Jerónimo decidió entonces expiar sus pecados de mal genio y de orgullo en el desierto, cerca de Aleppo, la actual Halab, en Siria. Cinco años de retiro le sirvieron para comprender que ésa no era su verdadera misión.

De vuelta San Jerónimo en Roma, el papa San Dámaso lo nombró su secretario particular, y posteriormente le encargó la traducción al latín de la Biblia, que originalmente estaba escrita en griego y en hebreo.

La traducción de San Jerónimo, conocida como la Vulgata, o sea la traducción hecha para el pueblo, unificó distintas versiones en un solo volumen de extraordinario estilo, y ha sido por más de mil quinientos años la versión oficial de la Biblia para la Iglesia Católica.

A la muerte de San Dámaso, muchos quisieron elegir a San Jerónimo como su sucesor, pero la fuerza a veces violenta de sus críticas y sus escritos quizás lo hayan impedido. Con cierto desencanto, en 385 decide abandonar Roma y marcharse a Tierra Santa.

Aparte de dominar siete idiomas, San Jerónimo demostró ser un notable director espiritual. Por ese motivo, varias damas de la aristocracia lo siguieron en su peregrinación, buscando llevar una vida de profundo ascetismo, igual que él.

San Jerónimo pasó por Chipre, Antioquía y Alejandría antes de llegar finalmente a Belén, donde fundó cuatro conventos: tres para mujeres y uno para varones.

Los siguientes 35 años los dedicó San Jerónimo principalmente a escribir, viviendo en una gruta cercana a la Cueva de Belén. Ahí desarrolló la mayor parte de su obra, que se caracteriza por su claridad y su profundidad.

A San Jerónimo se le considera uno de los más grandes teólogos de todos los tiempos. Fue proclamado Doctor de la Iglesia en 1295 por el papa Bonifacio VIII, y canonizado en 1767 por el papa Clemente XIII. Es el santo patrono de los traductores.

SAN JERÓNIMO nos enseña el valor de dominar distintas lenguas.

29 de septiembre, día de San Miguel, San Gabriel y San Rafael

29 de septiembre, día de San Miguel, San Gabriel y San Rafael


Hoy, 29 de septiembre, conmemoramos a San MIGUEL, San GABRIEL y San RAFAEL, Arcángeles.

SAN MIGUEL, SAN GABRIEL y SAN RAFAEL son los únicos arcángeles cuyos nombres aparecen mencionados en la Biblia.

Dentro de la teología, los ángeles son seres espirituales y puros, cuya misión es la de amar a Dios, servirlo y glorificarlo.

Se consideran nueve órdenes angélicos, o “coros”, separados en tres niveles o “jerarquías”. La superior incluye a serafines, querubines y tronos; la intermedia a dominaciones, virtudes y potestades; y la inferior a principados, arcángeles y ángeles.

Así, los ángeles ocupan la categoría más baja en los coros, y los arcángeles, un nivel arriba, serían como los príncipes de los ángeles.

En el Nuevo Testamento únicamente se hace referencia a dos arcángeles: San Miguel y San Gabriel; en la práctica posterior de la Iglesia se agregó también a San Rafael.

En la Iglesia Oriental, la tradición ortodoxa incluye a otros cuatro arcángeles: Uriel, Selaphiel, Jegudiel y Barakiel, y menciona a otros miles.

San Miguel: Su nombre quiere decir: “¿Quién como Dios?” Es el arcángel que se levanta contra Satanás y sus ángeles caídos, y quien libra la batalla para destruir su poder.

San Gabriel: Su nombre significa: “Fuerza de Dios”. Es el mensajero de Dios, portador de buenas noticias: él es quien anuncia a Zacarías el nacimiento de San Juan Bautista, y a la Virgen María el nacimiento de Jesús.

San Rafael: Su nombre se interpreta como: “Protección de Dios”. Es un arcángel protector, encargado de proporcionar la medicina de Dios para curar nuestras heridas espirituales.

Anteriormente se celebraba hoy sólo a San Miguel, pero en la reforma litúrgica de 1969, el papa Paulo VI incorporó en el mismo día también el culto a los otros dos arcángeles, San Gabriel y San Rafael.

SAN MIGUEL, SAN GABRIEL y SAN RAFAEL nos enseñan a amar y servir a Dios.

28 de septiembre, día de San Wenceslao de Bohemia

28 de septiembre, día de San Wenceslao de Bohemia


Hoy, 28 de septiembre, conmemoramos a San WENCESLAO de BOHEMIA, Rey.

SAN WENCESLAO DE BOHEMIA (907-935) nació en Stochov, en las cercanías de Libusin, Bohemia, en la actual República Checa.

Wenceslao, o Venceslao, fue el primer hijo del príncipe Bratislao I Premysliden y de su mujer Drahomira. Desde pequeño recibió una educación cristiana gracias a su abuela Ludmila.

Con la repentina muerte accidental de Bratislao en 921, puesto que Wenceslao aún no era mayor de edad, tomó la regencia Drahomira, quien siempre había preferido a su segundogénito, Boleslao. Una vez al frente de Bohemia, Drahomira mostró su rechazo a la fe de Wenceslao.

Éste, temiendo por su vida, buscó refugio en la residencia de su abuela. Pero la seguridad le duró poco, ya que Ludmila fue asesinada por orden de Drahomira.

Mientras tanto, los desórdenes civiles comenzaron a imperar en Bohemia, situación que explotó a su favor el vecino duque de Baviera, Arnulfo, invadiendo el reino en pos del poder, sacando ventaja de las rencillas familiares de los nobles.

Wenceslao, sin embargo, defendió exitosamente Bohemia en 922 contra Arnulfo, e instauró la paz, a la cual él siempre prefirió por encima de la guerra.

En 923 o 924, finalmente accedió al trono para convertirse en Wenceslao I de Bohemia. A su madre la internó en Budec, y a continuación se dedicó a una intensa cristianización de su país, trajo sacerdotes y reliquias y ordenó que las reliquias de su abuela Ludmila fueran trasladadas a Praga.

Durante su ejercicio en el trono, San Wenceslao I se mostró siempre como un gobernante piadoso y justo, aboliendo, por ejemplo, la pena de muerte. Él inició también la construcción de la catedral de San Vito, en Praga.

En 929, sin embargo, por su aversión a la guerra, San Wenceslao aceptó pagar tributos al duque de Sajonia Enrique I, llamado “El Pajarero”, en vez de enfrentarlo con las armas para impedir que invadiera Bohemia.

Este acto le generó la animadversión de un grupo, al frente del cual estaba su codicioso hermano Boleslao. Él y algunos cortesanos planearon entonces asesinar a Wenceslao.

A Wenceslao lo invitaron a una fiesta religiosa en la ciudad de Stará Boleslav, cercana a Praga. Y justo cuando pasaba frente a la iglesia de ahí, los conspiradores lo emboscaron, y su propio hermano le asestó el espadazo mortal.

Así fue como Boleslao la arrebató el trono a su hermano. Sin embargo mostró cierto arrepentimiento al ordenar que los restos de San Wenceslao I fueran recuperados y enviados a Praga, para ser sepultados en el interior de la catedral de San Vito.

Tal era la estima que se le tenía a San Wenceslao, que muy pronto después de su muerte se le comenzó a venerar como mártir y como santo patrono nacional de Bohemia.

San Wenceslao I fue el primer checo en ser canonizado. Esto no ocurriría, sin embargo, sino hasta 1729, por intercesión del papa Benedicto XIII.

SAN WENCESLAO DE BOHEMIA nos enseña la importancia de anteponer el amor al ejercicio del poder.

27 de septiembre, día de San Vicente de Paul

27 de septiembre, día de San Vicente de Paul


Hoy, 27 de septiembre, conmemoramos a San VICENTE de PAUL, Fundador.

SAN VICENTE DE PAUL (1581-1660) nació en las cercanías de Pouy, que desde el siglo XIX pasó a llamarse St-Vincent-de-Paul, en la Gascuña, en el suroeste de Francia; falleció en París.

Hijo de campesinos muy humildes, de niño San Vicente de Paul realizó todos los trabajos propios de una granja; sin embargo, como era muy despierto, su familia se preocupó por que pudiera ingresar al seminario.

Así, San Vicente pudo estudiar teología en Toulouse, y a la joven edad de 19 años se había ordenado ya sacerdote, aunque carecía de lugar para oficiar.

Entró a trabajar entonces en un internado en Toulouse, pero su salario era tan bajo que vivió con penurias económicas y contrajo muchas deudas.

A San Vicente le ocurrió que el barco en el que viajaba probablemente a Roma fue asaltado y saqueado por piratas sarracenos; él fue aprehendido y después vendido como esclavo en Túnez.

De estar al servicio de un pescador y luego de un alquimista, San Vicente de Paul pasó al servicio de un caballero musulmán que antiguamente había sido fraile franciscano. San Vicente consiguió convencerlo de que regresara al seno de la Iglesia, y junto con él escapó, cruzando el Mediterráneo en un pequeño bote.

En 1608 San Vicente de Paul está de regreso en París. Gracias al Oratorium, una fraternidad de sacerdotes, consigue promoverse, y dos años más tarde es nombrado consejero espiritual de la reina, Margarita de Valois.

Para 1613, San Vicente entró en la casa de la importante familia Condi, en Lyon, como preceptor de los niños y director espiritual de la familia.

Al recorrer las extensas propiedades de los Condi, San Vicente de Paul pudo conocer de primera mano las miserables condiciones en que vivían la mayoría de los campesinos, y las deficiencias del clero que debía atenderlos.

Recordando seguramente sus orígenes humildes, San Vicente se propuso entonces dedicar su vida a evangelizar y ayudar a la población campesina y a la gente más pobre. Con este propósito en mente, San Vicente de Paul fue fundando poco a poco diversos institutos enfocados en promover su obra de sencilla evangelización.

En 1617 fundó la Cofradía de las Damas de la Caridad, y en 1625 la Congregación de la Misión, conocida también como de los Lazaristas, puesto que su sede se encontraba cerca de la iglesia de St-Lazare, o también como de los “Vicentinos”, por el nombre de su fundador. Su propósito era la formación del clero.

Más tarde, en 1633, en labor conjunta con Luisa de Marillac, estableció la Compañía de las Hijas de la Caridad, llamadas también Damas Vicentinas. Esta Compañía llegó a ser una de las más grandes en la historia de la Iglesia.

Por sus numerosas obras y fundaciones para la protección de los más menesterosos, fue uno de los principales protagonistas del renacimiento católico en Francia en el siglo XVII.

San Vicente de Paul fue canonizado en 1737 por el papa Clemente XII. En 1855, el papa León XIII lo nombró “Patrono del Amor al Prójimo” y santo protector de todos los institutos de caridad.

SAN VICENTE DE PAUL nos enseña el valor de la organización para realizar obras de ayuda al prójimo.

ORACIONES POR LA PAZ