lunes, 26 de marzo de 2012

EL ROL DE LOS PADRES

• EL ROL DE PADRES‏

El respeto del hijo por sus padres surge, no del conocimiento de la obligación implícita en la procreación, sino naturalmente del resultado del cuidado, adiestramiento y afecto otorgados con amor por los progenitores al ayudar al hijo a ganar la batalla de la vida.
Libro de Urantia. Pág.941

• La tarea más importante que Dios ha encomendado al ser humano es la de ser padres, porque al serlo estamos siendo coocreadores, pues "los hombres y las mujeres son los socios de Dios, en el sentido de que cooperan para crear seres que crecen y que llegan también a poseer el potencial de un alma inmortal.1471" Esta tarea es de tal importancia, que "ningún mortal ascendente puede escapar a la experiencia de criar hijos, ya sean los propios o los de otros y ya sea en los mundos materiales o posteriormente en el mundo de los finalistas en Jerusem. Los padres deben pasar por esta experiencia esencial, tan ciertamente como las madres. Es una idea desafortunada y errónea de los pueblos de Urantia, que la crianza de los hijos sea en gran parte tarea de las madres. Los niños necesitan a sus padres tanto como a sus madres, y los padres necesitan de esta experiencia paternal, tanto como las madres.531" Los roles de padre y madre son diferentes e insustituibles, cualquiera de ellos que falte, es una carencia que influye en forma negativa en la personalidad del hijo.
• La necesidad de vivir esta experiencia no sólo es indispensable en el mundo terrenal, sino también en niveles superiores, pues "ningún mortal sobreviviente, ser intermedio o serafín puede ascender al Paraíso, lograr al Padre, y ser incorporado en el Cuerpo de la Finalidad, sin haber pasado por la experiencia sublime de lograr una relación paternal con un hijo en evolución de los mundos o alguna otra experiencia análoga y equivalente. La relación entre el hijo y el padre es fundamental en el concepto esencial del Padre Universal y de sus hijos del universo. Por lo tanto dicha experiencia es indispensable para la capacitación experiencial de todos los seres ascendentes.516"
• Es una látima que nuestra sociedad actual, impulsada por el consumismo y las exigencias propias del exitismo, estén obligando a trabajar a ambos padres y muchas veces más horas de las necesarias, pues esto crea un tremendo vacío que no puede ser llenado con nada ni con nadie, por buenas que sean las personas que cuidan de nuestros hijos en nuestra ausencia, porque la educación debe ser de padres a hijos y no solamente de palabras, sino principalmente con el ejemplo silente, que es la mejor manera de enseñar los valores, pues "el hombre no puede jamás decidir sabiamente sobre los asuntos temporales, ni trascender el egoísmo de los intereses personales a menos que medite en presencia de la soberanía de Dios y tome en cuenta las realidades de los significados divinos y de los valores espirituales.1093" la presencia de los padres es indispensable para entregar valores, porque ellos "no pueden ser jamás estáticos; la realidad significa cambio, crecimiento.1097" y deben ser entregados en la medida que los hijos tienen la capacidad de comprenderlos y sacarles ese significado que irá marcando positivamente sus propias experiencias futuras y los ayudarán a ganar las batallas de la vida y por tanto básicamente "la formación del hogar debe ser el centro y esencia de todo esfuerzo de educación. 931" Sin embargo debemos tener cuidado para no proteger en forma exagerada a los hijos y también tener en cuenta que "debemos dar a cada niño creciente, la oportunidad de cultivar su propia experiencia religiosa; no debéis forzarlo a una experiencia adulta ya hecha. 1601"
• Jesús daba gran importancia a la vida familiar y aún cuando El no tuvo hijos porque "uno de los mandatos de Sonarington relativos a la encarnación prohibe que un Hijo de origen del Paraíso deje descendencia humana en cualquier planeta de autootorgamiento.1330" siempre estuvo preocupado de sus hermanos y hasta el día de hoy, cada uno de nosotros sigue siendo un hijo amado por él y por lo mismo nos enseñó la forma de tener una familia que cumpla con los requisitos para educar a los niños como hijos de Dios.
• Deberíamos tener en cuenta que:

• El hecho de la existencia. Las relaciones discernibles en la naturaleza y los fenómenos del parecido entre los mortales están vinculados a la familia: los niños heredan ciertos rasgos de los padres. Los hijos se originan de los padres. La existencia de la personalidad depende del acto de los padres. La relación del padre y el hijo es inherente en toda la naturaleza y llena todas las existencias vivientes.
• La seguridad y el placer. Los verdaderos padres derivan gran placer de la satisfacción de las necesidades de sus hijos. Muchos padres no se contentan con satisfacer tan sólo las necesidades de sus hijos, sino que disfrutan en disponer también para sus placeres.
• La educación y la capacitación. Los padres sabios planean cuidosamente la educación y la capacitación adecuada de sus hijos e hijas. Se prepara así a los jóvenes para las responsabilidades mayores de la vida futura.
• La disciplina y el establecimiento de limitaciones. Los padres previsores también disponen para la necesaria disciplina, guía, corrección y, de vez en cuando limitaciones, para sus hijos pequeños o inmaduros.
• El camaraderismo y la lealtad. El padre afectuoso mantiene una relación íntima y amante con sus hijos. Está siempre dispuesto a escuchar sus solicitudes; está dispuesto a compartir sus penas y ayudarlos en sus dificultades. El padre está supremamente interesado en el bienestar progresivo de su progenie.
• El amor y la misericordia. Un padre compasivo perdona libremente; los padres no alimentan recuerdos vengativos contra sus hijos. Los padres no son como los jueces, los enemigos o los acreedores. Las familias verdaderas están construidas sobre los cimientos de la tolerancia, la paciencia y el perdón.
• Las disposiciones para el futuro. Los padres temporales desean dejar una herencia para sus hijos. La familia continúa de una generación a otra. La muerte sólo acaba con una generación para marcar el comienzo de la siguiente. La muerte termina una vida individual pero no necesariamente la familia.
• El Maestro habló durante horas de la aplicación de estas características de la vida familiar a las relaciones del hombre, el hijo terrestre, con Dios, el Padre del Paraíso. Ésta fue su conclusión: «Yo conozco a la perfección toda la relación de un hijo con el Padre, porque todo lo que debéis alcanzar en la filiación en el futuro eterno, ya la he alcanzado. 1604"
• La mejor manera de crecer espiritualmente es cumpliendo lo mejor posible y en forma volitiva con nuestro rol de padres, porque el futuro está en manos de nuestros hijos. Asegurémonos que "nuestro amor sea controlado por la sabiduría y guiado por la inteligencia y el amor.1922"


• yolanda silva solano •

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